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Excursión a Ohara desde Kioto

Una de las excursiones más bonitas que puedes hacer desde Kioto es la visita a Ohara para ver el templo Sanzenin y otros pequeños templos cercanos. Ohara es una pequeña localidad rural, situada al norte de las montañas de Kioto. Aunque se trata de un lugar bastante apartado, tiene una constante afluencia de visitantes, debido a que aquí podemos visitar el templo Sanzenin, famoso por sus figuras de piedra en los jardines de musgo. Todo el lugar está acondicionado para el turismo, pero aún así, guarda la esencia del Japón más rural. Sin duda, Ohara fue uno de los lugares que más disfrutamos en nuestro viaje a Kioto. A continuación te explico cómo fue la excursión y lo que vimos allí. Me gustaría escribir una entrada para cada templo más adelante, es por eso que no entraré en demasiados detalles en esta entrada.

Ohara se desarrolló antiguamente cuando fue parada de la ruta Wakasa Kaido que conectaba la Bahía de Wakasa, en la costa del mar del Japón, con la ciudad de Kioto. Como esta ruta era usada para transportar productos del mar como la caballa (saba), también se la conocía como ruta Saba Kaido. Ohara se sitúa a los pies del monte Hiei, donde está el templo Enryakuji, el templo principal de la secta budista Tendai, por lo que la conexión con este templo ha estado arraigada desde antiguo.

Llegamos a Ohara en autobús desde la parada de metro de Kokusaikaikan. Allí sale un autobús en dirección a Ohara cada 20 minutos. Desde la estación de autobuses de Ohara, caminamos siguiendo a la gente y llegamos hasta una zona de tiendas. Vendían muchas cosas interesantes, y el camino de subida a los templos estaba acompañado por un riachuelo. Era un día nublado y aunque parecía que iba a llover de un momento a otro, el día se mantuvo tranquilo.

A lo largo del camino podíamos ver tiendas, algún restaurante o tienda de té, y diversos tenderetes a los que les prestamos más atención a la vuelta.

Una vez arriba lo primero que hicimos fue visitar el templo Sanzenin. Este templo es el más famoso del lugar, y es conocido por las pequeñas figuras de piedra que descansan alegres entre el musgo. En la siguiente fotografía puedes ver esta imagen característica del Sanzenin. El templo es bastante grande en comparación con los demás. Había jardines zen, estatuas de Buda y pudimos tomar un té, que a Jumi no le gustó por tener un sabor… salado.

Después de la visita a este templo proseguimos nuestro camino pasando por la tumba de los emperadores Go Toba (1183 -1198) y Juntoku (r. 1210 – 1221) y el edificio Hokke-do, para llegar así, hasta el siguiente templo que está justo enfrente del templo Sanzenin.

El templo Jikkoin era pequeño pero agradable. La visita incluía un té y unas pastas en un ambiente increíble junto a un jardín japonés maravilloso. Aquí estuvimos un buen rato descansando, tomando tranquilamente el té, paseando por el pequeño jardín, para después salir y entrar en el templo siguiente.

El templo Shorinin tenía una estatua de Buda espectacular, bella y luminosa, donde curiosamente estaba permitido hacer fotos. En este templo no había té y Jumi prefirió esperarme fuera. Lo mejor fue que pude estar completamente solo en el templo. Pese a que en otros templos había muchos turistas, todos japoneses, en este templo no había absolutamente nadie. Así pues, aproveché para estar solo, tranquilo y relajado, en un lugar impresionante. Quizás este fue uno de los momentos más mágicos para mí.

Después fuimos a otro templo cercano. El templo Hosenin, famoso por su árbol centenario que preside el jardín principal. Allí volvimos a tomar té en un ambiente precioso. He de decir que pese a visitar tantos templos, estos están muy cerca los unos de los otros, y no hay más que unos pocos minutos caminando entre ellos.

Después de esta última visita, fuimos caminando hacia arriba, bordeando el Sanzenin, para llegar hasta otro templo que está un poco más apartado y que quizás por eso apenas recibe visitas.

Se trata del templo Raigoin. Un templo antiguo y más tosco que los anteriores, pero que también tenía un encanto muy especial. Este lugar fue un pequeño alto en el camino antes de seguir hacia arriba para ver una pequeña cascada.

Así pues, subimos el camino hasta donde ya no había nadie, mientras empezaba poco a poco a oscurecer y llegar el frío. Nosotros seguimos camino arriba para visitar la cascada Otonashi no taki. La verdad es que aunque bonita, no era nada del otro mundo, pero sólo por el paseo y las fotos mereció la pena. Después de ver la cascada decidimos bajar porque aún nos quedaba un último templo por ver.

Por el camino Jumi hizo algunas compras. Compró un poco de pomelo seco para hacer infusión o comer con yogurth, y más adelante se compró algo para comer.

En otoño no sólo estaba todo bonito por el color de las hojas, también las flores cosmos le daban un toque de belleza al lugar.

Finalmente, después de cruzar la carretera e ir en sentido contrario a Sanzenin, llegamos hasta otro templo importante, el templo Jakkoin, el segundo más importante del lugar después del famoso Sanzenin. Aquí terminamos nuestro trayecto y después de la visita de rigor, volvimos en autobús a Kioto desde la pequeña estación de autobuses de Ohara.

En mi opinión, Ohara es un lugar impresionante que merece la pena visitar. Hay que dedicarle un día entero y quizás eso eche para atrás a algunos viajeros a los que no les cuadre en sus itinerarios. Pero la verdad es que personalmente disfruté más aquí que en alguno de los lugares más famosos de Kioto, llenos de turistas y sin nada de magia. Ohara es un lugar mágico, especial y bien merece la pena pasar un día de visita.

Cómo llegar:

Desde la parada de metro Kokusaikaikan el autobús número 19. Pasa cada 40 minutos y tarda 20 minutos en llegar. El precio del trayecto es de 350Y.
Desde la estación de Kyoto hay bus directo, el número 17, cada 20 minutos hay uno y tarda 60 minutos en llegar. El precio es de 600Y. Sin embargo, no aconsejo este autobús porque pasa por el centro de la ciudad de Kioto y a veces hay mucho tráfico. Es mucho mejor la primera opción llegando en metro hasta Kokusaikaikan.

Horario: todos los templos abren a las 9:00 y cierran a las 17:00, excepto el Sanzenin que cierra media hora más tarde

Entradas:

Sanzenin 700Y
Jikkoin 700Y (incluye té y dulce japonés)
Shorinin 300Y
Hosenin 800Y (incluye té y dulce japonés)
Raigoin 400Y
Jakkoin 600Y

El total de entrada a los templos sale por 3500Y, un poco caro, pero no es obligatorio entrar a todos. De todas formas, yo lo recomiendo porque una vez allí merece la pena verlo todo.

Los precios y horarios son de cuando fuimos, por lo tanto pueden haber cambiado.

Robert
Vivo en Busan, Corea del Sur. Escribo este blog sobre Historia y Cultura de Asia Oriental. En la web también encontrarás entradas sobre viajes, gastronomía, reseñas de libros y entrevistas. Si quieres saber más sobre mí, visita la página "Autor" en esta misma web.

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